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Un Consejo Bíblico

8102 - 1 de Mayo. 2018

  

8102 - 1 de Mayo. 2018 (5493)

Si usted se ha unido a nuestro proyecto de leer toda Biblia en dos años, debiera haber comenzado la lectura del libro profético de Ezequiel.  Aunque le parezca que Ezequiel es un libro difícil para leer y comprender, permítame animarle a leerlo, y a leerlo en un espíritu de oración.

En Ezequiel 20:37 leemos:   "Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto."   Dios tenía planes que quería llevar a cabo en pueblo de Israel.  No iba a ser cosa fácil moldearlos para que llegasen a ser tal como Dios quería que fuesen, pero Dios se había comprometido, cumpliría con Su plan.

Dios aborrece todo lo que sea profano o impuro.  El pueblo de Israel que debía ser un pueblo santificado para seguir y servir a Dios, se había apartado de ese alto nivel espiritual y moral, y comenzaron a adorar a ídolos.  Al mancillarse por ese pecado, se tornaron impuros.   Por esto Dios los lanzó al horno de la aflicción. 

El propósito de Dios, sin embargo, no era sólo castigarles, sino de restaurarlos.  Cuando Dios castiga a los suyos, siempre lo hace para purgarnos de aquello que nos mancha y que interrumpe nuestra comunión con él.  ¡No resista el castigo purificante de Dios!  Su resistencia solamente lo intensifica y lo prolonga, tal como ocurrió con el pueblo de Israel, según Ezequiel 24:13:  "En tu inmunda lujuria padecerás, porque te limpié, y tú no te limpiaste de tu inmundicia; nunca más te limpiarás, hasta que yo sacie mi ira sobre ti."

Responda al castigo de Dios renunciando el mal, y vuélvase a Dios de todo corazón.   Dios castiga a los que ama, y si usted se siente como si está bajo el castigo de Dios, es porque Dios le ama.  Él quiere quitar lo malo de su vida, y le pide que se vuelva a Él de todo corazón.  Hágalo hoy mismo.

 

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