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Un Consejo Bíblico

8107 - 8 de Mayo, 2018

   8107 - 8 de Mayo, 2018  (5498) 

El libro profético de Ezequiel contiene una de las escenas más trágicas y espantosas de toda la Biblia.  Dios había abandonado el templo, el lugar donde Él había prometido habitar y manifestarse a Su pueblo. 

 Anteriormente, en la historia de Israel, según Primera Samuel 4:21, la esposa del sacerdote Finees, al enterarse que los filisteos habían capturado el arca del pacto y matado a su esposo, le puso el nombre de Icabod a su hijo recién nacido; nombre que significa:  "Se ha ido la gloria de Israel." ¿Por qué? El pueblo se había comprometido con la idolatría, tomando en poco una vida santa, estaban viviendo abiertamente en el pecado.

Al leer el libro de Ezequiel descubrirá que Dios le había revelado a Ezequiel estas mismas condiciones trágicas, pero que ahora se estaban llevando a cabo dentro del templo de Dios.  Esto afectó a Dios de tal manera que Él abandonó Su templo.  Escuche el lenguaje trágico del verso 3 de Ezequiel, capítulo 9:  "Y la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, al umbral del templo."   Dios había prometido estar en el lugar santísimo, pero aquí dice que Dios salió de allí, para posarse sobre el umbral del temple.

 Según los versos 18 y 19 del capítulo 10 de Ezequiel, leemos:    "Entonces la gloria de Jehová se elevó de encima del umbral del templo, y se puso sobre los querubines.   Y alzando los querubines sus alas, se levantaron de la tierra delante de mis ojos; cuando ellos salieron … se alzaron al lado de ellos; y se pararon a la entrada oriental de la casa de Jehová."  Más adelante, vemos que Dios se alejó aún más.   En Ezequiel 11, verso 23 leemmos:   "Y la gloria de Jehová se elevó de en medio de la ciudad, y se puso sobre el monte que está al oriente de la ciudad."  

Dios terminó así su tangible presencia entre su pueblo.  ¡Qué tragedia!  Espero que usted ordene su vida de tal manera que usted siempre esté consciente de la presencia de Dios.  Ese es el deseo de Dios.   ¿Es ese también su deseo?.

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